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La flora de Chavín
Una de las características más importantes de esta época, es el intenso tráfico de bienes y el intercambio de tecnologías. Gracias a eso, plantas que eran sólo características de un hábitat específico, comenzaron a circular en otros, lo que indujo en muchos casos a exitosas experiencias de adaptación. Ya todas las plantas susceptibles de domesticación eran del dominio de los agricultores y ya estaba largamente superada la etapa de los cultivos incipientes. Los nuevos experimentos estaban más bien asociados a la intensificación agrícola, la búsqueda de nuevas y mejores tierras, y el desarrollo de técnicas calendáricas para la previsión del tiempo y manejo del agua.
Se puede imaginar los caseríos y el entorno de los centros ceremoniales rodeados de huertos con palta o abocado (aguacate), pacay, chirimoya, guanábana, lúcuma, ciruela del fraile, guayaba, pepino, rocoto y una gran variedad de ajíes, calabazas y otras cucurbitáceas. En la cerámica y las litoesculturas, siempre están presentes esos frutos u otros silvestres como la tuna y el tumbo, a los que se agregan las hojas de la coca y una serie de alucinógenos, como el cáctus San Pedro.
Sin duda, los tubérculos, las legumbres y ciertos granos eran una parte importante de la dieta diaria; la papa, la yuca y el camote en primer lugar, junto a los frijoles, el pallar, la canavalia el tarwi o chocho y el maíz. El amaranto o kiwicha, la quinua, el olluco, la oca y la achira eran parte de una dieta más regional.
Un detalle a destacar es que en la iconografía de Chavín, se combinan los productos de las tierras altas y frías con los de las tierras bajas cálidas y las de los hábitats secos con los de fuerte humedad. Esa es una evidencia del carácter integracionista de ese período.
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